miércoles, 19 de diciembre de 2012

Día 38: até já Lisboa, até já...

Al despertarme encuentro junto a mi puerta un papel escrito, lleva mi nombre, es una pequeña despedida de Alba y Silvia, las vivarachas asturianas, me agradecen los paseos por la ciudad. Un beso a las dos... Recapitulo los nombres que han significado algo durante estos últimos 30 días;Marco, Martina,Ugutz,Patricia,Aurelie,Bruno,Nando,Nelson,Valeria,Mary,Lino,Pablo,Manuel,Elena,Dario,Rosa,Barney,Christian,Vanessa,Albert,Marta,Maria,Marc,Xavi,Toni,Lurdes,Victor,Dafne,Lena,Alba,Silvia,... Hasta pronto.

La recogida de todo mi equipaje es apresurada y atropellada, no quiero prolongar demasiado mi partida, duele, la llegada hasta la estación de Santa Apolonia se convierte en la primera de las odiseas del día, sin quererlo he ido acumulando pequeños souvenirs encontrados, la compra de unos nuevos zapatos y una chaqueta hacen que el reducido espacio del que dispongo en mi única maleta acabe siendo insuficiente, así que, cargado como un burro camino hasta la estación, a todo esto hay que sumarle la incomodidad extrema de transportar un cuadro entre mis brazos...
Llego, compro el billete y subo en el Alpha Pendular con destino a O Porto, desde allí, otro pequeño tren regional me lleva hasta Valença Do Miño. El viaje es tranquilo, cruzando el país de punta a punta, con paradas en Coimbra y Aveiro el rápido Alpha me aleja de Lisboa. Me sorprende ver la cantidad de grandes fábricas abandonadas que hay al lado de la vía durante todo el camino.

La llegada a O Porto me recuerda de un guantazo que estoy en el norte, que frío. Es el momento de llamar a mi padre y decirle que en unas pocas horas llego a Valença, donde Isabel, su pareja y madre de mis hermanos vendrá a buscarme.

Tras el pesadísimo viaje llego a O Corzón, el pequeño hotel rural que tienen en Porriño... Gallinas, conejos, una chimenea y Pedro, el perro. Por primera vez en 37 días dormiré en una habitación para mi.
Buenas noches.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Dia 37: Sintra y una reunión de amigos.

Hoy el día empieza sin acabar la noche. Ya acostado empiezo a oír una suave melodía que viene de la calle, se acerca, poco a poco voy oyendo darbukas y cantos, acompañados por un acordeón, la música se va intensificando hasta situarse bajo mi ventana, la curiosidad me puede y me asomo a la ventana... Un corro de danzarines, músicos y espontáneos se mueven al son de música popular Brasileria, resuenan los pandeiros, son las 4:00 am y no puedo evitar ponerme la ropa y bajar a escucharles. Genial .

A las pocas horas me levanto, dudando si invertir mi último día luso en Lisboa o aceptar la oferta de 3 chicas americanas que me ofrecen acompañarlas a Sintra, una especie de vieja colonia burguesa, de pomposos palacios kitch y frondosa naturaleza. finalmente opto por acompañarlas.
Cogemos el tren en Rossio y en apenas 40 minutos llegamos a nuestro destino... Justo llegar un pensamiento cruza mi cabeza al ver esas especies de palacetes al pie de una montaña; seguramente no me gustaría la gente que los construyó o los métodos adoptados para conseguir el capital para ello, me debato entre la evidente belleza del lugar y cierto espíritu moralista, tal vez mi profundo amor a Lisboa y el poco tiempo que me queda para disfrutarla también me condicionan, y en apenas un par de horas no aguanto más y cojo el tren de vuelta. Lo que sí que es indiscutible es la abrumadora belleza de la naturaleza que envuelve la zona. Me despido de las tres alegres chicas y de vuelta a la preciosa, decadente y adictiva Lisboa.

Entrando en Lisboa me doy cuenta de que es el último atardecer, esa hora mágica en que la luz blanca se vuelve materica, poco a poco, el polvo en suspensión la tiñe de tonos cálidos y casi parece que se pueda tocar... Faltan 3 paradas para el destino y decido bajarme. Quiero vivir un último atardecer (...) es un momento mío y de Lisboa, se apaga el cielo y se encienden las luces de las calles.

Al llegar al Independente busco a Manuel, quiero despedirme de él, agradecerle lo bien que se ha portado conmigo, las largas charlas sobre arte y política, y las fresquinhas pendientes. Al despedirme me ofrece su casa para cuando vuelva a la ciudad. Hasta siempre Manuel.
Bajo al Decadente, donde me encuentro con Ugutz, dos cervezas y rumbo a Baixa.

En el Bacalhoeiro nos juntamos Patricia, Ugutz, Pablo y yo hablamos de sistemas alternativos de vida, Pablo nos cuenta de cuando vivió en una casa en un árbol, o de cuando paso 9 meses viviendo en el bosque, Patricia nos habla de su abuelo trashumante y Ugutz de su buen proyecto de reflejar todo eso en un documental(...)

Que dolorosas son las despedidas, realmente espero que sea un hasta pronto, Patri, Ugutz, y en especial Pablo, mi socio lisboeta.

Justo en el momento del adiós aparecen Sarah y Arianne, dos de las simpáticas chicas de New Hampshire con las que esta mañana he ido a Sintra, me ofrecen ir a tomar unas cervezas por Barrio Alto, la verdad, no estoy de humor, también me apetece disfrutar de la tierna y triste saudade. Eso también me lo llevo.

Última noche en el Independente. Boas noites

Día 36: saudade

Después de unos días de descanso, invertidos en asistir a espectáculos de danza, performances, fiestas trance y recapitular acerca de la experiencia vivida retomo mi particular rutina...
Este sábado, tras despedirme de Patricia, Rosa, Aurelie, barney y Christian recibí un mensaje de un viejo amigo, Toni, la última vez que lo vi fue en Menorca, tras el Vang!
-Esta noche estoy en Lisboa, ¿estas por aquí?
¡Que sorpresa! Había venido acompañado por su alter ego Ruina, yo, la noche anterior había salido con Bruno, el Juanlu portugués y el ya bien amigo Nando... Aún tenía la cabeza entumecida cuando me encontré con Toni en plaza Cãmoes, que alegría ver otra cara conocida.
Él había vivido ya una temporada en Lisboa así que no hicieron falta visitas turísticas y nos pusimos en materia de seguida. Yo vigilaba, Ruina se dedicaba a pintar en las paredes. Hablamos y compartimos pensamientos acerca de Lisboa, su visión es bastante similar a la mía. Las horas pasaron, y tras una fugaz visita a la asociación de Bacalhoeiro nos despedimos. Hasta pronto amigo.

Durante el día me van viniendo flashes de la última juerga lusa, el Faktory, lugar underground donde los haya, la compañía de Patricia y Aurelie, Bruno, Nando y sus amigos, la performance en el C.E.M...
Echare de menos esta ciudad, mucho.

Ayer dediqué el día a mi pasión, hacer el flâneur y pintar, aunque la lluvia volvió a hacer acto de presencia, subidas y bajadas resbaladizas, paraguas por las calles y las palomas a cobijo... Tal vez debería aprender de ellas. Me paro en Barrio Alto, con una madera encontrada hago un rápido bosquejo de la rua, como tantas veces un joven curioso no pierde detalle del proceso, a pesar de la lenta y plomiza lluvia no cesa, al terminar le entrego la madera y como si me fuera a arrepentir de mi decisión desaparece. Al acabar retomo el contacto con el mundo, y me doy cuenta que mi vejiga esta al borde del colapso total, decido amoldarme a las costumbres locales y buscar una esquina para orinar en la vía pública, tras el primer momento de relax descubro que junto a mi hay una vieja plantilla de mi buen amigo Justin Credible de Barcelona, que pequeño es el mundo.
Por la tarde acompaño a Pablo al colosal Culturgest a ver una pieza de danza donde aparece Elena, su compañera, "A Lã e a Neve" de Madalena Victorino.

Hoy al levantarme pienso en Marco, el chico que me acompaño durante todo el proceso de pintar mi obra lusa, después de toda su ayuda integradora en aquel difícil contexto creo que es justo agradecérselo de alguna manera , así que decido hacerle una buena foto al cuadro y sacarle una copia para él y otra para su hija, justo salgo del hostel con ese objetivo, pensando donde imprimirla, cuando escucho:
-Pablo! ( nunca antes tanta gente me había llamado Pablo, y eso que me presento como Pol)
Era Marco, que estaba a punto de hacer una entrevista de trabajo. Que alegría. Que casualidad. Quedamos en que le dejaré las fotos en la esquina donde nos conocimos.
Llego al sitio, todos me conocen, al sacar las copias de las fotos, los pequeños traficantes se arremolinan a mi alrededor, les encanta. Me felicitan y eso me llena.

La fina y constante lluvia aún no ha parado y decido ir a comer al Independente, allí me encuentro con Silvia y Alba, dos asturianas muy simpáticas que han venido a pasar unos días, comemos juntos y decidimos ir a hacer los turistas subidos en un eléctrico, el 28, con destino a Prazeres. Dicho/Hecho.
Acabamos el día tomando unas cervezas en La Pensión Amor.

Poco a poco me voy concienciando de que mis días lusos tocan a su fin, que dolor...

Antes de despedirme me gustaría hacer una pequeña anotación, algo así como una fe de erratas..
- Estefania, una de las dos chicas que conocí en LX Factory aclara que no es que no le guste Lisboa, sino que esta enamorada de la ciudad donde vive, Barcelona, pero gustarle le gusta-